3º Domingo de Adviento 11 de Diciembre de 2011
(Is 61,1-2a. 10-11) - (1Tes 5,16-24) - (Jn 1,6-8. 19-28)
UN GRANO NO HACE GRANERO,
PERO AYUDA A SU COMPAÑERO
El valor de Juan el Bautista fue dar testimonio de la presencia del Mesías y tomar conciencia de no ser él “el Salvador esperado”. Supo ser testigo.
Para nosotros esta figura profética de Juan el Bautista indica que somos testigos de Jesús, pero que no tenemos que sentirnos “Mesías”, “salvadores” de personas o comunidades. Querer asumir nosotros el rol de salvadores es subordinar a esas personas a nuestros propios límites.
Juan el Bautista también nos hace tomar conciencia de que Dios nos llamó a todos para hacer cosas grandes. El testigo es el que nunca le pone trabas en el camino al Mesías, ma´s bien lo allana para que llegue rápido.
Ser testigos es anunciar con la palabra y la vida. Si todos somos coherentes con la Palabra y, en nuestros actos, difundimos los valores del evangelio, anunciamos la presencia de Cristo entre nosotros.
Ser testigos es transmitir fehacientemente la verdad recibida, siendo solidarios con nuestros hermanos, compañeros con nuestros seres queridos, colaboradores en nuestras comunidades, partícipes activos en nuestra sociedad. Si todos somos testigos, podemos cambiar el mundo.
El Domingo -Editorial San Pablo-
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