MIÉRCOLES 8 DE MAYO DE 2013
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EL LAICO EN LA IGLESIA DEL MUNDO

-Puebla, Nº 787 - 792-

El laico se ubica, por su vocación, en la Iglesia, y en el mundo. Miembro de la Iglesia, fiel a Cristo, está comprometido en la construcción del Reino en su dimensión temporal.
En profunda comunicación con sus hermanos laicos y con los Pastores, en los cuales ve a sus maestros en la fe, el laico contribuye a construir la Iglesia como comunidad de fe, de oración, de caridad fraterna y lo hace por la catequesis, por la vida sacramental, por la ayuda a los hermanos.
De allí la Multiplicidad de Formas de Apostolado, cada una de las cuales pone énfasis en algunos de los aspectos mencionados.
Pero es en el mundo donde el laico encuentra su campo específico de acción (cfr En. 73). Por el testimonio de su vida, por su palabra oportuna y por su acción concreta, el laico tiene la responsabilidad de ordenar las realidades temporales para ponerlas al servicio de la instauración del Reino de Dios.
En el vasto y complicado mundo de las realidades temporales, algunos exigen especial atención de los laicos: la Familia, la Educación, las Comunicaciones Sociales. Entre estas realidades temporales no se puede dejar de subrayar con especial énfasis la Actividad Política. Esta abarca un amplio campo, desde la acción de votar, pasando por la militancia y el liderazgo en algún partido político, hasta el ejercicio de cargos públicos en distintos niveles.
En todos los casos, el laico deberá buscar y promover el bien común en la Defensa de la Dignidad del Hombre y de sus derechos inalienables, en la protección de los más débiles y necesitados, en la construcción de la paz, de la libertad, de la justicia; en la creación de estructuras más justas y fraternas.
NO HACER NADA ES TAMBIÉN UNA FORMA DE ACTUAR. RARAS VECES LA MEJOR.

Hasta el próximo número

Lic. Nilda Edis Martinazzo
Miembro de GEPLAVI